Seguro que si le preguntamos a 10 personas que nos digan el nombre de una marca de cereales, 9 dicen Kellogg’s. El impacto que ha tenido esta marca en nuestros hábitos de consumo ha convertido a su naming en el nombre de toda una categoría, ya que mucha gente se refiere a los cereales para el desayuno directamente como Kellogg’s.

John Harvey Kellogg nació el 26 de febrero de 1852 en Tyrone, Nueva York. Los primeros años de su vida no se empiezan a poner interesantes hasta que en 1873 –siendo aún estudiante de medicina– se convierte en director editorial de una publicación mensual sobre hábitos alimentarios de carácter adventista.

Nada más terminar la carrera, el Dr. John Harvey Kellogg se convirtió en médico jefe del Instituto de la Reforma de la Salud Occidental de Battle Creek. Dicho Instituto había sido fundado por la líder Adventista del Séptimo Día, Ellen G. White, para fomentar hábitos saludables; y como os podéis imaginar no se hizo con el cargo por su experiencia.

John Kellogg era un convencidísimo activista vegetariano y sus excéntricos métodos “holísticos” pronto empezaron a llamar la atención dentro y fuera del Instituto Battle Creek.

John Harvey Kellogg y William Keith Kellogg, descubridores de los copos de cereales
John Harvey Kellogg y William Keith Kellogg, descubridores de los copos de cereales

John creía que casi todas las enfermedades se originaban en el estómago y en los intestinos; y todas las demás eran causadas por las relaciones sexuales. Aunque también pensaba que podían ser mitigadas mediante un cambio en la flora intestinal ya que –en su opinión–  las bacterias de los intestinos podían favorecer u obstaculizar el funcionamiento del cuerpo. Entonces comenzó a alimentar a sus pacientes con una dieta a base de frutas, cereales, frutos secos y legumbres. Esto fue así, porque había realizado un estudio en el que “demostraba” que el deseo sexual se incrementaba con la ingesta de carne.

Pronto vio que esta dieta era insuficiente y se preocupó porque los intestinos de todos sus pacientes estuvieran lo más limpios posible… y los empezó a irrigar con agua. Sí amigos, tanto por arriba como por abajo. Inventó un aparato para aplicar enemas que inyectaba 57 litros de agua en los intestinos de cada paciente en pocos segundos. Después sumó a sus enemas una especie de yogurt que provocaba una espuma en los intestinos para dejarlos bien limpitos.

Pero lo más llamativo está por llegar… cuando sus tratamientos no surtían el efecto deseado, la excusa del Dr. Kellogg era que el paciente se había estado masturbando en secreto. En efecto, John Harvey Kellogg estaba radicalmente en contra de la masturbación. Bueno y quien dice masturbación, también quiere decir sexo.

Bobinas de electroterapia y dispositivo de masaje mecánico inventados por Kellogg
Bobinas de electroterapia y dispositivo de masaje mecánico inventados por Kellogg

Para él, el sexo condujo a la desaparición de bienestar espiritual, emocional y físico de los seres humanos. Además creía que las relaciones sexuales con la mujer eran malas y que la masturbación era un pecado. Suya fue la siguiente frase: “Si el comercio ilícito de los sexos es un pecado atroz, la auto-contaminación es un crimen abominable doblemente.” La auto-contaminación ya sabéis lo que es… “guarretes”.

De hecho en 1879 se casó con Ella Ervilla Eaton –cuando tenían más de cuarenta años– y nunca tuvieron relaciones sexuales. En realidad ambos dormían en habitaciones separadas, razón por la que no tuvieron hijos biológicos. Aunque curiosamente fueron padres adoptivos de 42 niños y adoptaron legalmente 8 de ellos.

Entre las “perlas” de John Harvey Kellogg hay que destacar un libro titulado “Información importante para ancianos y jóvenes: Aceptación de la historia natural y la higiene de la vida orgánica”. El libro cataloga 39 síntomas diferentes para ayudar a descubrir si una persona se masturba habitualmente. Entre estos síntomas se encuentran la epilepsia, palpitaciones, el acné, el ansia por la comida picante, las mala posturas, la audacia, la rigidez en las articulaciones, los cambios de humor, la timidez, el desarrollo defectuoso y la debilidad general.

Imágenes de la película "El balneario de Battle Creek”, sobre la historia de John Kellogg
Imágenes de la película “El balneario de Battle Creek”, sobre la historia de John Kellogg

“Menos mal” que estaba el bueno de John con sus innovadoras terapias para corregir estos hábitos. Prueba de ello fue una silla vibradora que inventó para evitar la “terrible” masturbación femenina, la aplicación de ácido carbólico en el clítoris, la inmersión en agua helada y la administración de descargas eléctricas en diversas partes del cuerpo. Como podéis ver eran tratamientos dignos de una película de terror. De hecho, hay una peli que se llama “El balneario de Battle Creek” en la que Anthony Hopkins hace del Dr. Kellogg… por si os ha picado la curiosidad.

Un día, mientras que John Harvey Kellogg y su hermano William preparaban la comida para la famosa dieta del sanatorio, surgió algo inesperado. Estaban cociendo una masa con cereales, semillas y maíz, que estiraban en tiras finas; cuando de repente les llamaron del sanatorio para resolver unos problemillas. La cosa se les complicó y no volvieron a la cocina hasta el día siguiente. Cuando vieron la masa estaba demasiado cocida e inflada, y como tenían un presupuesto muy justo, decidieron aplastar la masa con un rodillo. El resultado fue una especie de hojuelas o escamas que tostaron y sirvieron a sus pacientes.

Esto ocurrió el 8 de agosto de 1894 . Al principio los hermanos Kellogg llamaron a su descubrimiento “regalo de la salud”, pero al ver que el sanatorio se llenaba de gente que quería probar su receta, en 1895 registraron una patente para “Cereales en hojuelas y su proceso de preparación”.

Evolución del logotipo de la marca Kellogg's
Evolución del logotipo de la marca Kellogg’s

El naming que utilizaron inicialmente fue Granula, pero otro dietista llamado James Caleb Jackson ya estaba comercializando un producto con ese nombre, entonces los Kellogg tuvieron que sustituirlo por Granola –vamos que cambiaron la “U” por una “O”–.

El siguiente paso fue fundar, en 1897, la compañía Sanitas Food Company para producir los cereales, ya que sorprendentemente estaban arrasando entre la gente humilde. En aquella época el desayuno tradicional de la gente pudiente era de huevos y carne. Sin embargo los pobres comían avena cocida, gachas y otros cereales hervidos.

En su afán por mejorar el sabor de su receta, el pequeño de los hermanos: William Keith Kellogg, trató de añadir un poco de azúcar en ella. John no estaba de acuerdo y, tras una fuerte discusión, Will se puso a vender por su cuenta cereales con azúcar.

Primera caja o packaging de cereales de desayuno Kellogg's
Primera caja o packaging de cereales de desayuno Kellogg’s

Will Kellogg fue quien realmente creó el negocio y formó la compañía Kellogg´s en 1906, aunque el nombre inicial fue Battle Creek Toasted Corn Flake Company. Al añadir azúcar a los cereales, Will inventó los famosos Corn Flakes de Kellogg’s, y como era de esperar, los copos de maíz no acabaron con la masturbación y muchos onanistas siguieron disfrutando “también” con los copos de maíz azucarados.

Durante años los hermanos vendieron en paralelo sus cereales. La competencia entre ambos llegó a los tribunales y la disputa familiar fue en aumento. Desgraciadamente el negocio de la salud se vino a pique y John abandonó tanto el sanatorio de Battle Creek como la empresa de cereales.

Durante esa disputa Will siguió, por instinto, una estrategia de marketing para diferenciar el packaging de sus cereales de los de su hermano. Según varias fuentes, el fundador de la Kellogg’s, William Keith Kellogg, firmaba de su puño y letra cada uno de sus paquetes de Corn Flakes; y con el paso del tiempo, esta firma se convirtió en el logotipo de la compañía.

Evolución del facing del packaging de los Corn Flakes de Kellogg's
Evolución del facing del packaging de los Corn Flakes de Kellogg’s

En su lecho de muerte, John Kellogg escribió una carta de 7 páginas en la que le pedía perdón a su hermano. Se la dio a su secretaria para que la enviara por correo, pero esta señora había vivido décadas de enemistad hacia Will. Leyó la carta y la escondido en su escritorio. Lamentablemente pocos días después, en 1943, John falleció, y los hermanos Kellogg nunca pudieron reconciliarse… un final tan triste como el que vimos en el Brann de Jack Daniel’s.

Will vivió sin saber la existencia de esta carta hasta que murió en 1951. Pero dejó bien cimentados los pilares de la compañía. En la década de 1950 Kellogg’s lanza los cereales Special K y los raquisimos Frosties de Kellogg’s. En 1969 tuvieron el honor de ser el desayuno de los astronautas: Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Y en 1997 abrieron el Instituto Kellogg, dedicado a la investigación en el campo de la nutrición y la alimentación.

Primeros packagings de Kellogg's con fotografía
Primeros packagings de Kellogg’s con fotografía

En fin, mucho podríamos contar sobre el posicionamiento de la marca, las innovaciones en el packaging, las acciones de marketing o las campañas de publicidad de Kellogg’s. Pero es que la historia de su origen es tan jugosa, que teníamos que abordarla por si sola de forma monográfica.