La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos. De hecho, los humanos aprendemos este proceso dentro del útero de nuestras madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Esta succión puede ser de dos formas, Nutritiva y No Nutritiva.

Mediante la Succión No Nutritiva practicamos: la Succión Nutritiva, la deglución e incluso la respiración. Y por otro lado estimulamos los músculos de la cara, nos tranquilizamos y satisfacemos una libido muy primaria. Por eso cuando le ponemos a nuestros hijos un chupete, entran en un estado de relax muy placentero.

Grabado de la “Guía sobre los niños pequeños” de Bartholomäus Metlinger
Grabado de la “Guía sobre los niños pequeños” de Bartholomäus Metlinger

Cuando decimos chupete, nos referimos al chupón, a la chupeta, al tete, al bobo, al serrucho, al chupo o al pipo… es decir: a un pezón de caucho, plástico o silicona que se le mete en la boca a los bebés para calmarlos. Por eso los norteamericanos lo llaman –con muy buen tino– pacifier, es decir “el que hace la paz” o “pacificador”. Lo cierto es que el chupete como tal es citado por primera vez en 1473 en un libro titulado “Guía sobre los niños pequeños”, obra de un médico alemán llamado Bartholomäus Metlinger.

Alberto Durero pintó un "proto-chupete" en su obra Madonna con el Siskin (1506)
Alberto Durero pintó un “proto-chupete” en su obra Madonna con el Siskin (1506)

Entre los siglos XVII y XIX era habitual calmar a los recién nacidos con pequeños juguetes de dentición hechos de coral, marfil o huesos. También se usaban trozos de tela anudados en los que se introducía azúcar y se daba forma de pezón. Otra opción eran los anillos de goma o directamente se les ofrecía un trozo de carne atado con una tela. Y si aun así el crío no se tranquilizaba, empapaban la tela en brandy.

Durante mucho tiempo estos chupetes rudimentarios no eran bien vistos por la gente pudiente ya que no eran precisamente muy higiénicos y se consideraban un remedio exclusivo de los plebeyos… hasta que llegamos a 1901.

En ese año, el farmacéutico Neoyorquino Christian W. Meinecke, patentó una serie de artilugios médicos que incluían una “taza para escupir” y un “tubo rectal para auto-retenciones” y un “consolador de bebés”. Como veis, eran nombres muy pintorescos. De todos ellos el que más éxito tuvo fue el “consolador de bebés”, que consistía en un pezón de goma de la India que iba unida a un escudo en forma de disco que evitaba que el pezón fuese tragado por el bebé al succionar.

Patente del primer chupete de W. Meinecke (1901)
Patente del primer chupete de W. Meinecke (1901)

Los primeros pezones de goma se procesaban con azufre, lo que dejaba muy mal olor. Después se empezaron a pintar de blanco, pero el proceso los contaminada con plomo. Entonces empezaron a surgir los primeros detractores.

Si recordáis el podcast que le dedicamos a todo el branding de Kellogg’s… la masturbación era una de las mayores preocupaciones de los primeros años del siglo XX. Pues bien, un destacado pediatra de Nueva York en afirmó en 1908 que “Los niños que persisten en el hábito de chupar siempre, se convierten en masturbadores.”

La marca NUK inventó la primera tetina con forma asimétrica y la tetina de válvula de ventilación
La marca NUK inventó la primera tetina con forma asimétrica y la tetina de válvula de ventilación

En fin… que el chupete siguió evolucionando, la goma de la India fue sustituía por el látex y la silicona, y –superada la crisis de la masturbación– los críticos cayeron en la cuenta que el abuso del chupete deformaba el paladar y torcía los dientes. En cualqueir caso, en los años 30 los chupetes eran tremendamente famosos, gracias, en parte, a que tenían una forma muy similar a la que conocemos hoy, es decir, una tetina de goma, un aro alrededor y un asa para sostenerlo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania estaba totalmente sumergida en el denominado “milagro económico”. En paralelo, el país experimentó un fortísimo aumento de la natalidad durante los años 50, lo que supuso también la necesidad de disponer mejores productos para los bebés.

Wilhelm Balters y Adolf Müller, inventores de la tetina asimétrica y padres de la marca NUK
Wilhelm Balters y Adolf Müller, inventores de la tetina asimétrica y padres de la marca NUK

Durante los años previos a este baby-boom, los odontólogos alemanes Wilhelm Balters y Adolf Müller descubrieron que los bebés amamantados tenían un número bastante menor de dientes torcidos. Investigaron a fondo la succión, el acto de beber y la lactancia materna y como consecuencia, inventaron la primera tetina con forma asimétrica y por consiguiente la marca NUK. En principio era algo tan sencillo como basarse en la fisiología del pecho de la madre lactante. Pero al final, la sencillez de este diseño sigue utilizándose hoy en día en la producción de tetinas y chupetes de todo el mundo.

El primer claim comercial de la marca NUK fue “Natural y Adecuada para la mandíbula”, aunque inicialmente los consumidores fueron poco receptivos ante las tetinas asimétricas NUK ya que no había información sobre el producto. Ante esta problemática NUK reaccionó visitando hospitales y comadronas para dar a conocer su concepto médico y los beneficios de la tetina. Hasta que a finales de los años 50, el naming de NUK comenzó a ser familiar en toda Alemania.

La sociedad fue evolucionando. Las mujeres ya no daban a luz en casa sino en hospitales, donde los servicios para las mujeres embarazadas, los niños y los padres mejoraban considerablemente. Por eso NUK volvió a visitar a médicos y personal de enfermería de muchos hospitales para asesorarles e inspirarse. Los resultados llegaron en 1971 cuando NUK presentó la primera tetina para biberones (del mundo) que era desechable.

Primeras campañas publicitarias en prensa de la marca NUK
Primeras campañas publicitarias en prensa de la marca NUK

Pero la mayor innovación de la marca alemana en esta década fue la invención en 1979 de una tetina con válvula de ventilación. Con esta innovación ya no se producía el vacío en el interior del biberón mientras el bebé bebía. Como consecuencia, los bebés tragaban menos aire y tenían menos cólicos. Pero los avances no acabaron ahí, en 1985 presentaron el Esterilizador NUK, que consistía en un novedoso método de desinfección de artículos para bebés.

Antes de acabar tenemos que recalcar que los procesos de control de calidad, las tecnologías y las innovaciones supusieron nuevas mejoras en los productos de NUK, y en 1998 se reinventaron de nuevo creando una taza antiderrame para ayudar a los niños a aprender a beber solos.

Este avance trajo consigo acuerdos licenciatarios que decoraron los productos y los packagings de NUK con personajes como Snoopy. Aunque una de sus mayores acciones comerciales fue diseñar una edición especial de chupetes en beneficio de UNICEF.

En fin amigos. Esperamos que tras el artículo de hoy, la frase “más simple que el mecanismo de un chupete”, desaparezca definitivamente de nuestra retahíla de chascarrillos y frases hechas.