Georges De Mestral fue un suizo nacido en 1907 en Nyon, una localidad entre Ginebra y Lausanne. Desde pequeño destacó por un ingenio fuera de lo normal y con tan sólo 12 años construyó y patentó un avión de madera para jugar.

Su formación académica se fraguó en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne y tras concluir sus estudios de electricidad, comenzó a trabajar como ingeniero en una tienda de maquinaria pesada de una empresa de ingeniería.

Georges De Mestral y su perro Milka – Sistema adhesivo Velcro
Georges De Mestral y su perro Milka – Sistema adhesivo Velcro

Su vida transcurría afable y tranquila hasta que un simple paseo le cambió la vida a él y al resto del mundo. De Mestral era aficionado a la caza y era habitual verle cazar con su perro en los Alpes. Como su perrete tenía manchas chocolateadas y él era suizo… pues lo bautizó con el nombre de Milka (marca que, por cierto, ya hemos traído a Brann). Como siempre le solía pasar, al regresar de estas jornadas de caza, su ropa y el pelo de Milka estaban enredados en semillas de bardana.

Pero aquel día de 1941 a De Mestral le dio por examinar una de aquellas semillas a través del microscopio; y descubrió un prodigio tecnológico de la naturaleza… consiguió distinguir unos pequeños filamentos entrelazados que terminaban en una especie de ganchos pequeños que producían aquella molesta adherencia a los tejidos y al pelaje de su perro.

Imagen de microscopio del sistema de Velcro – Bardana, la planta que inspiró el sistema patentado por Velcro
Imagen de microscopio del sistema de Velcro – Bardana, la planta que inspiró el sistema patentado por Velcro

Ante semejante hallazgo empezó a investigar en la reproducción artificial de aquel peculiar sistema de enganche. Tenía claro que el sistema debía estar formado por dos elementos: un tejido con ganchos diminutos y otro con bucles para que los ganchos quedaran acoplados y uniera ambos tejidos hasta que se separasen por la acción del hombre.

Primero probó con algodón, pero la capacidad de agarre era muy pobre y con los años creó un cierre fabricado con nailon y poliéster. El tiempo de investigación se dilató varios años hasta que finalmente lo patentó en 1955. Aún así siguió mejorando su sistema de cierre y no lo sacó a la venta hasta finales de los años 50 del siglo XX.

Identidad visual de la marca Velcro
Identidad visual de la marca Velcro
Sistema de cierre original de la marca Velcro
Sistema de cierre original de la marca Velcro

En 1951 De Mestral ya intuía el potencial de su invento y creó una empresa para su comercialización, entramos, por lo tanto, en el territorio del branding y del naming. Para la denominación verbal de su empresa (que no de su producto) confeccionó un acrónimo a partir de las palabras francesas velours (terciopelo) y crochet (gancho) y el resultado fue Velcro.

El éxito de la marca y de su producto estrella fue arrollador. Velcro vendía 55.000 km de sus sistema de cierre por año y De Mestral se convirtió en uno de los multimillonarios más desconocidos de la historia. Pese ha que falleció en 1990 dejó un legado patrimonial a sus herederos, que es de los más importantes de Suiza: castillos, fincas, activos financieros de lo más lucrativos… bueno, ya sabéis, cosas que nos pasan a los ricos.

Velcro fue esencial para la misión capitaneada por Neil Amstrong a la Luna
Velcro fue esencial para la misión capitaneada por Neil Amstrong a la Luna

La innovación tecnológica de Velcro era de tal magnitud que la NASA se interesó por el sistema y en 1968 utilizó los cierres de la marca Velcro en los trajes espaciales, las bolsas de recogida de muestras y los vehículos lunares que Neil Armstrong y Buzz Aldrin llevaron a la Luna.​

Como suele pasar, la patente original de De Mestral caducó y en 1978 empezaron a surgir imitaciones por todo el mundo. Velcro se blindó jurídicamente para asegurar sus derechos de propiedad intelectual e industrial, pero aún así diversificó su tecnología de gancho y bucle para poder emplearla en otras aplicaciones comerciales. De hecho, es una de las marcas de referencia del Tratado de Cooperación en materia de Patentes para los registros internacionales. Para que os hagáis una idea, a finales de 2010 ya había solicitado el registro de otras 134 patentes.

Una de las patentes que De Mestral hizo para mejorar el sistema de cierre de Velcro
Una de las patentes que De Mestral hizo para mejorar el sistema de cierre de Velcro

Velcro protagoniza un caso fabuloso en el que el producto canibaliza a la marca nominativamente. Es decir, el éxito del producto es infinitamente superior al de la marca en sí, hasta el punto que la mayoría de la gente cree que Velcro es el nombre de un sistema de cierre y desconoce que realmente es una marca. Algo parecido a lo que hemos visto en Brann con Kleenex o Tupperware más recientemente.

Al final esto ha significado para la marca una lucha constante en pro de la defensa de su de marca registrada y me explico: para evitar que Velcro sea percibido como un nombre común y pueda mantener su protección como marca registrada, la empresa siempre recuerda que no existe nada llamado “velcro”, y que el término responde al nombre de una empresa y por lo tanto es una marca registrada, no el nombre genérico de un tipo de producto.

La verdad es que originalmente los mensajes publicitarios eran un “Cristo” porque se centraban más en explicar lo que no eran que lo que sí eran; y a estos mensajes sobre la marca añadían textos para informar a los consumidores que “no todos los cierres de gancho y bucle son productos auténticos marca Velcro”. Vamos, un despropósito. El resultado fue una pésima gestión de la marca Velcro.

Menos mal que el cierre es sensacional y prácticamente se vende sólo. Prueba de ello son las acciones de marketing que han reforzado a la marca en las últimas décadas. Estoy hablando, por ejemplo, cuando el humorista David Letterman se puso un traje confeccionado con cierres de Velcro® y saltó desde un trampolín hasta un muro forrado con este mismo tejido, en mitad de una entrevista al director americano de la empresa;

o cuando Lexus presentó la tecnología “Variable Load Coupling Rear Orientation” (abreviado: V-LCRO) para mejorar la sujeción del conductor en sus asientos. Que básicamente consistía en forrarlos con adhesivos de Velcro para poder realizar una conducción más agresiva… aunque afortunadamente esto fue solo una inocentada de la marca de coches.

En fin amigos, que estamos llegando al final y espero que con la reseña de hoy sumemos un pequeño granito de arena para que siga existiendo la marca Velcro, para que la gente la conozca y sobre todo para seguir creando un poquito de cultura de marca… que ya sabéis que falta nos hace.