Para los profanos en la materia tenemos que decir que Whakoom es un servicio online para catalogar tu colección de cómics, para organizarla y ver de un solo vistazo qué cómics tienes, cuales te faltan y sobre todo… cuales quieres. Funciona como una red social, puedes recomendar cómics, ver las colecciones de tus colegas y las de tus autores favoritos. En definitiva es un punto de encuentro para los amantes del noveno arte.

Ya sabéis que en Brann nos gusta hablar de vez en cuando de startups que están haciendo las cosas bien, como por ejemplo la marca Hawkers. Por eso traemos el caso de estudio de Whakoom; porque representa a todos esos emprendedores con un proyecto soñado, que sacan a delante compaginándolo con sus trabajos y arañando horas de donde no las hay. Pero antes tenemos que ojear las páginas de la historia de los cómics.

Los Chōjugiga, precursores del Manga, fueron los primeros dibujos humorísticos japoneses
Los Chōjugiga, precursores del Manga, fueron los primeros dibujos humorísticos japoneses

Si hablamos de los orígenes del cómic tenemos que hablar con propiedad y emplear el término historieta. Es inevitable hacer referencia a los jeroglíficos empleados por los egipcios para representar sus mitos en piedra o en papiro. O si nos vamos a la Roma clásica, tenemos que mencionar esas historias épicas talladas en arcos y columnas conmemorativas, como es el caso de la columna Trajana. Ya en el medievo las telas se prestarían para este tipo de representaciones, como el tapiz de Bayeux.

Posteriormente estas narraciones cobrarían luz y color en las vidrieras de las catedrales góticas, donde se daría explicación tanto a sucesos cotidianos como bíblicos. Aunque si nos teletrasportamos a otras latitudes, estas historietas ya eran dibujadas por las civilizaciones precolombinas en códices pintados por mayas y aztecas; mientras que en Japón proliferaban las primeras historias humorísticas narradas en rollos de papel conocidos como Chōjugiga. Pero si nos ponemos tiquismiquis, las primitivas pinturas rupestres podrían ser consideradas las tatara-tatara-abuelas de los actuales cómics.

Con la invención de la imprenta de Gutenberg en 1446, nos acercamos más a lo que conocemos como cómic. El papel es el soporte fundamental para las historietas gracias a los Aleluyas: estampas destinadas a la formación religiosa de niños y adolescentes. Posteriormente fueron los humoristas gráficos ingleses del XVIII, los que desarrollaron el globo de diálogo y los bocadillos en sus caricaturas para satirizar a sus gobernantes.

The Yellow Kid fue el protagonista del primer cómic de la historia (1895)
The Yellow Kid fue el protagonista del primer cómic de la historia (1895)

Por aquel entonces la prensa se había convertido en el soporte perfecto para dedicarle un par de columnas a caricaturizar a los políticos, y de ahí el nombre: comic-strip o tira cómica. En cualquier caso, la historieta tal y como la conocemos hoy, nace casi al mismo tiempo que el cine. El arte del storyboard desarrolló un lenguaje icónico propio, estableció formalmente las viñetas y tímidamente incluyó onomatopeyas dentro del dibujo.

El primer cómic de la historia se publicó en 1895 en el New Yorker World y eran unas ilustraciones con el título de At the Circus in Hogan’s Alley. El protagonista era The Yellow Kid y el artista que lo dibujó fue Richard Outcault, bajo las órdenes de un tal Joseph Pulitzer (el del premio Pulitzer).

Con el siglo XX el cómic se convirtió en una industria próspera y surgieron en EEUU marcas como Marvel o DC, que se dedicaban a editar solamente cómics. Así, en 1938, nacería el primer superhéroe de la historia: Superman, mientras en España surgía el famoso TBO.

Primera portada del primer superhéroe de la historia: superman (1938)
Primera portada del primer superhéroe de la historia: superman (1938)

Durante varias décadas el negocio de vender historias ilustradas ha tenido sus altibajos y tras la crisis de 2008, con las películas de superhéroes –o pijameras– parece que el sector está viviendo una nueva época dorada. Aprovechando la coyuntura, en 2013 entró en escena una joven empresa española llamada Whakoom.

Como toda gran marca, su éxito nace de la necesidad. Los coleccionistas de tebeos requerían un sistema de catalogación sencillo, alojado en la nube y que a su vez fuese una comunidad. Hasta el momento había pocas plataformas, muy rudimentarias y tan poco eficaces como intuitivas. Aunque la inmensa mayoría de la gente echaba mano de las horrorosas plantillas excel.

Parecerá una tontería pero hay gente que puja en Ebay por cómics que no sabe que ya tiene. O ¿quien no ha ido a su librería y se ha vuelto con las manos vacías por no acordarse del número por el que iba su colección?.

Sergio Manzanera, CEO y fundador de Whakoom
Sergio Manzanera, CEO y fundador de Whakoom

Sergio Manzanera era un joven madrileño tremendamente friki de los cómics y de las novelas gráficas. Su afición por el noveno arte sufrió un pequeño revés en 2002, cuando tuvo que trasladarse a Barcelona por motivos de trabajo. Allí echaba en falta ir a casa de sus colegas y cotillear entre sus compras del mes y recomendarles los cómics que él iba leyendo. Entonces decidió crear una pequeña herramienta con la que mantener viva esta experiencia.

El desarrollo le llevó 10 años hasta lanzar oficialmente Whakoom y en este tiempo tuvo que empezar de cero hasta 3 veces porque no conseguía que la plataforma fuera lo suficientemente potente. Con el tiempo, lo que empezó siendo un experimento, pasó a ser algo serio que se le escapaba de las manos y tuvo que ampliar el equipo.

El nombre de Whakoom viene de la onomatopeya de los golpes de Hulk (La Masa)
El nombre de Whakoom viene de la onomatopeya de los golpes de Hulk (La Masa)

El siguiente paso era bautizar a la criatura y cómo no, pensaron en un naming inspirado en las onomatopeyas que ilustraban sus tan queridas grapas. Tras analizar cuales tenían el dominio libre, se decidieron por Whakoom. Este dominio era registrable pero sobre todo era el sonido que hacía La Masa cuando golpeaba con las dos manos a sus enemigos.

Finalmente, varios amantes de los cómics terminaron de dar forma a Whakoom. Entre ellos, Sergio Manzanera: co-fundador y encargado de arquitectura y desarrollo, y Silvia Ferrando: responsable del diseño y experiencia de usuario. Precisamente todo el branding y la imagen corporativa son obra de Silvia, con quien nos hemos puesto en contacto para saber el origen del logotipo y su símbolo.

Silvia Ferrando, creadora de la identidad corporativa de Whakoom y responsable de diseño y UX
Silvia Ferrando, creadora de la identidad corporativa de Whakoom y responsable de diseño y UX

Nos comentaba que querían hacer algo diferente, sin casarse con ningún tipo de cómic, ya que sus lectores le pegan al manga, cómic al americano y al europeo… así que la primera decisión fue alejarse de los superhéroes y los típicos bocadillos que siempre nos vienen a la cabeza al hablar de cómics. La idea era hacer un marca tan sencilla como la herramienta que estaban creando.

Para transmitir esa simplicidad, eligieron formas geométricas básicas como el círculo y los dos triángulos que, superpuestos, forman la letra W que, a su vez, simbolizan conexión. Esto es debido a que con Whakoom el usuario ya no estará aislado en casa con sus cómics, sino que puede compartir su afición y sus gustos con otros lectores.

La tipografía en caja baja y con formas redondeadas, contrastan con los puntiagudos triángulos del isotipo simbolizando pluralidad. Mientras que el color azul transmite tranquilidad, se ve muy bien en pantalla y le da un toque dinámico y desenfadado a la marca.

Asi es el diseño del catálogo de cómics de Whakoom
Asi es el diseño del catálogo de cómics de Whakoom

Pero… ¿qué es lo que te permite hacer Whakoom?, muy fácil: te ayuda a llevar tu colección siempre al día. Controla cuándo salen nuevos números en tus colecciones. Te permite planificar tus compras con una lista de deseos. Acceder a toda tu colección con un vistazo. Controla lo que has leído y lo que tienes pendiente. Gracias a su sistema de valoración puedes saber la calidad de las obras antes de comprarlas. Por supuesto puedes buscar los cómics que quieras. También tienes todas las novedades editoriales juntas en un sólo sitio. En base a tu colección y a las valoraciones que hagas, te recomienda cómics. Y lo más chulo de todo es que puedes conocer a otros lectores con tus mismos gustos.

Entonces… ¿cual es el negocio? Pues los usuarios optan a dos tipos de cuentas, la Basic y la Unlimited. Ésta última contiene ciertas utilidades y ventajas que implican un pequeño coste anual, y además obtienen ingresos por publicidad. Su éxito lo marcan las cifras. Empezaron con tan solo 100 usuarios y a día de hoy son más de 17.000. Además su expansión internacional es inminente gracias a los países hispanohablantes.

Oficinas de Whakoom en Barcelona
Oficinas de Whakoom en Barcelona

En definitiva Whakoom es una herramienta colaborativa que trata de transmitir, compartir y ayudar a difundir la afición por el mundo del cómic. Por eso y por ser un ejemplo de emprendimiento en tiempos de crisis, hemos querido traerla a Brann.